Introducción

Es obvio que el meneo de las teclas viene antes que la introducción, pero en este caso, ambos tienen que llegar juntos.

Después de años de escribir cientos de miles de palabras que intentaban dar coherencia a las ideas de otros, por fin decidí volver a batir las teclas por cuenta propia.

“Tenemos la tecnología”, así que ¿por qué no ponerla a disposición con fines más nobles?

La idea de tener un blog ya había rebotado varias veces dentro de mi cráneo (incluso alguna vez llegó a acertar con el cacahuate que hay adentro), pero siempre me contrargumentaba: ¿para qué? ¿para quién? Ya decidí que eso no tiene importancia. Voy a escribir por la misma razón de siempre, por la voz que quiere salir, por las ideas que niegan a quedarse encerradas, por ese toqueteo de las teclas que siempre hace vibrar las yemas de mis dedos y que siempre es más agradable cuando se conecta con las neuronas.

No cabe duda de que hay teclas que al menearse atraen más que otras, pero espero que por lo menos estos intentos dejen alguna huella.

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